Jueves,11 agosto, 2022
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Tres jóvenes emprendedores abren una planta de vermicompostaje en Cazalla
Rafael García y Lola Guil durante la presentación de Biosuelos el pasado mes de mayo.

Tres jóvenes emprendedores abren una planta de vermicompostaje en Cazalla

Lola Guil, Manuel Martín y Rafael García abren una planta de vermicompostaje, BioSuelos. Se trata de un proyecto empresarial que busca nuevas oportunidades de desarrollo para la Sierra Norte de Sevilla.

Hace dos años Lola Guil y Rafael García eran dos más de esa larga lista de jóvenes españoles pensando en hacer las maletas y buscarse la vida fuera de nuestras fronteras. Lola, bióloga y Rafael, ingeniero técnico forestal, se ganaban la vida como guías en Doñana, un trabajo muy estacional que no les permitía hacer planes de futuro. Antes de dar el salto al extranjero se plantearon “por qué no crear su propio proyecto” y es así como la cooperativa BioSuelos dio su primeros pasos. A Lola y Rafael, se unió el cazallero Manuel Martín, oficial de ganadería y auxiliar veterinario, que se encontraba en una situación parecida a la de ellos.

Rafael García, Lola Guil y Manuel Martín, socios de la cooperativa Biosuelos.

Rafael García, Lola Guil y Manuel Martín, socios de la cooperativa Biosuelos.

El proyecto por el que apostaron es una planta vermicompostaje, que abrió sus puertas el pasado mes de mayo. El objetivo principal de BioSuelos es elaborar biofertilizantes certificados para el uso en agricultura ecológica y con denominación de origen Parque Natural. Estos productos se obtienen a través de la actividad biológica de lombrices rojas (vermicompostaje), que se alimentan de residuos agrícolas y ganaderos y los transforman en humus de lombriz sólido del que se obtienen otros derivados líquidos. “Nuestros biofertilizantes tienen de 5 a 10 veces más fertilidad que el estiércol común y no contienen bacterias perjudiciales ni semillas no deseables”, comenta a La Plaza, Lola Guil, responsable de comunicación. “Desde BioSuelos pretendemos ofrecer soluciones a ganaderos y agricultores para la eliminación y aprovechamiento de residuos orgánicos, ya que la acumulación de restos orgánicos supone un problema y un gasto económico para éstos, que por ley, deben deshacerse de dichos desechos”. “Además queremos contribuir al cuidado de los suelos ya que según estimaciones de la FAO debido a la desertificación, cada año dejan de ser productivas de seis a siete millones de hectáreas de suelo en el mundo”, añade Lola.

Aunque BioSuelos abrió sus puertas el pasado mes de mayo atrás quedan dos largos años de trabajo. El primero fue de experimentación para lograr un producto de la máxima calidad posible y el segundo de consolidación de la iniciativa, que recibió su espaldarazo definitivo ha en 2016 al lograr ser uno de los 20 proyectos seleccionados a nivel nacional por la Convocatoria de Emprendimiento Social de la Obra Social La Caixa. “Para nosotros ha habido un antes y un después de esta convocatoria, no sólo por el apoyo económico de 25.000 euros, sino también por la formación en gestión empresarial que hemos recibido”, señala Lola y es que como parte del galardón han recibido formación a cargo del IESE Business School, acompañamiento gerencial durante un año y asesoría jurídico-legal a cargo de Fundación Uría Menéndez.

 Sector emergente

Biosuelos ha abierto sus puertas dentro de un sector emergente en el que todavía hay poca competencia. “Tratamos de diferenciarnos por nuestro modo de producción, con un proceso muy tecnológico y moderno y por la calidad de nuestros productos, que viene dada por nuestra materia prima. Compostamos estiércol procedente de la dehesa y de un tipo de ganadería extensiva. Nuestros biofertilizantes son de tipo “gourmet”, si hacemos la comparativa con la restauración”, señala Lola.

 Los productos

Los principales productos que Biosuelos lanza al mercado son: el humus de lombriz, que es un abono natural que aporta gran cantidad de nutrientes al suelo y a las plantas, mejorando suestructura y los contenidos en ácidos húmicos; el vermicompost líquido, que es un productofertilizanteque favorece la floración y fructificación y el microactivador, que ayuda a mantener por más tiempo la humedad en el suelo y aporta los microorganismos necesarios para la creación de suelo fértil.

Además, recientemente la cooperativa ha llegado a un acuerdo comercial con Lorenz, líder en el mercado de bombas solares para el riego, intentando completar así el ciclo, de producción ecológica utilizando las energías renovables.

“Esperamos que crecer y asentarnos en el mercado pero de una manera sostenible, coherente con la filosofía de nuestra cooperativa”, añade Lola Guil.

 La planta de vermicompostaje de Biosuelos está en el Llano de San Sebastián de Cazalla de la Sierra. Más información en www.biosuelos.es

 

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